La reconstrucción de Viña del Mar, tras el trágico megaincendio que afectó a la región de Valparaíso en 2023, se ha visto marcada por la lentitud en la ejecución de los planes de recuperación. En un reciente encuentro con damnificados por el siniestro, el presidente Gabriel Boric abordó estas preocupaciones y enfatizó la necesidad de una continuidad en los esfuerzos de reconstrucción, especialmente con el cambio de gobierno a la vista.
Durante una actividad en la que Boric se reunió con afectados por los incendios, el mandatario escuchó de primera mano las frustraciones de quienes han perdido sus hogares y bienes. "¡Hasta cuándo, ministro!", fue el grito de algunos damnificados al ministro de Vivienda, Carlos Montes, reflejando la desesperación ante la falta de avances concretos. Esta situación ha generado un clamor por una respuesta más ágil y efectiva por parte del Estado para ayudar a las familias afectadas.
Boric, reconociendo la urgencia de la situación, subrayó que es crucial que "los procesos de reconstrucción tengan continuidad". Hizo un llamado al futuro presidente, José Antonio Kast, para que se asegure de que lo avanzado no se pierda y que los proyectos en marcha se mantengan en la agenda del nuevo gobierno. "Que lo avanzado no se pierda", enfatizó Boric, pidiendo que se respete el trabajo realizado y se continúe con el apoyo a las comunidades afectadas.
La reconstrucción de Viña del Mar no solo implica la edificación de viviendas, sino que también abarca la reactivación económica de la zona, afectada profundamente por la crisis. La necesidad de un enfoque integral y coordinado ha sido un punto recurrente en las conversaciones sobre el futuro de la ciudad, que busca recuperar no solo su infraestructura, sino también su esencia como destino turístico.
A medida que se aproxima el cambio de mando, la incertidumbre sobre el futuro de los proyectos de reconstrucción se hace palpable. Los damnificados esperan que el nuevo gobierno priorice sus necesidades y que se implementen soluciones efectivas a la brevedad. La promesa de un compromiso continuo con la reconstrucción será clave para restaurar la confianza de los ciudadanos en las instituciones y en la capacidad del Estado para responder a emergencias de esta magnitud.
La reconstrucción de Viña del Mar, entonces, no es solo una cuestión de edificios y estructuras, sino una oportunidad para renovar el compromiso social del Estado con sus ciudadanos, haciendo énfasis en la solidaridad y la colaboración entre diferentes administraciones. El tiempo dirá si se cumplen las expectativas y si realmente se establece un camino claro hacia la recuperación.
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