El dólar cerró este viernes en $995 en el mercado cambiario formal, con un alza de $8,45 (0,86%) respecto del jueves, y llegó a cotizarse en torno a los $1.000 en casas de cambio del centro de Santiago. En la Bolsa Electrónica anotó un máximo intradía de $996,20, su mayor nivel en más de un año y medio.
El movimiento se explica por un escenario externo adverso: los ataques a la navegación en el estrecho de Ormuz y a infraestructura energética en Medio Oriente empujaron el barril de Brent sobre los US$116, su nivel más alto desde fines de abril, y las bolsas cayeron. Según Agustín Vargas, analista de Capitaria, eso gatilló una búsqueda de activos refugio que golpea a monedas emergentes como el peso. Ignacio Mieres, de XTB, agregó que la moneda chilena también resiente la débil actividad, la menor producción de cobre y la mayor demanda de dólares por la crisis energética, que encarece las importaciones.
Para Vargas, la zona técnica clave está en torno a los $990, el máximo de abril; superar los $1.000 de forma sostenida requeriría una nueva escalada en Medio Oriente, una corrección del cobre o un tono más duro de la Reserva Federal en su reunión de la próxima semana.
Como Chile es importador neto de petróleo, un tipo de cambio en esos niveles agrega presión a la inflación, justo cuando los combustibles acumulan alzas y el diésel marcó máximos esta semana. El académico Pablo Müller (U. Autónoma) advirtió que podría encarecer alimentos como el pan y las pastas, además del transporte, aunque el efecto depende de cuánto dure el alza.
En paralelo, Moody's ratificó la nota soberana de Chile en A2 con perspectiva estable, con lo que las tres grandes clasificadoras mantienen sus evaluaciones tras S&P (A) y Fitch (A-). La agencia proyecta un crecimiento de 0,5% en 2026, que subiría a 2,7% en 2027 y 3,3% en 2028, y espera que la deuda pública se mantenga bajo el límite prudencial de 45% del PIB, aunque advierte que la durabilidad del ajuste fiscal aún debe demostrarse.
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